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abril 2022

«Aprender a mirar con otros ojos»

Entrevista a Nare Colantuono 
Por Flor Beláustegui

Creo que todos nos acordamos de cuál fue nuestra primera cámara de fotos, y de esa sensación de independencia que nos dio. La mía (bien de la década del 80) fue una de esas rectangulares, chatitas y horizontales que, entre foto y foto, había que pasar el negativo haciendo girar una rosquita hasta que se trabara, mirar por el diminuto visor y disparar; los rollos eran carísimos y tenías treinta y seis (si eras afortunado) oportunidades para captar el momento. ¡Y cómo olvidar la ansiedad de ir a la casa de revelado a conocer el resultado final!

La primera máquina que tuvo Nare fue un regalo de su papá hace diez años, ya en la Era digital. En aquella época estaba inmersa en la carrera de Psicología y agobiada por la monotonía del estudio. Empezó a buscar entre aquellas otras cosas que también le gustaban para que le pusieran color a la vida: la fotografía. Así empezó a recorrer todo un nuevo camino al principio relegado al (muchas veces menospreciado) «lugar de hobbie», pero que fue conquistándola, hasta que —a diez materias de recibirse—, dio el gran salto: dejó la carrera y le dedicó toda su atención a este arte.

—Todo fue muy autodidacta, la usaba para sacarle fotos a todo. Hasta que empecé estudiar y a interiorizar más en el tema. Se volvió parte de todos los días. Vivía en Villa Manzano (un pueblito a 30 km de Cipolletti). Me gustaba mucho la foto de naturaleza.

—Eso es algo que se mantiene, ¿no?

—Lo que se repiten son las flores.

Fue todo un desafío el cambio (como todo cambio), sabía que no iba a ser tan fácil. Pero como cuando las cosas son las correctas, el mundo se acomoda. Empezó a trabajar dando clases de fotografía en el mismo lugar donde ella había empezado a estudiar.

 

—¿Arrancaste directamente dando clases? 

—Claro, en el lugar donde estudiaba se dio la oportunidad de empezar con grupos chiquititos y ahí me re copó. Obviamente me encanta sacar fotos, pero la parte de enseñar es otra cosa. Me encanta ver la cara de los alumnos cuando logran la foto; vivo a través de eso.

—Y de los años y estudio de psicología… ¿qué quedó?

—Uso algunas herramientas para analizar el significado de las fotos, tanto de mis alumnos como de otros fotógrafos.

Dentro de la variedad de ramas de la fotografía, Nare dice que la suya es «la vida en general», es decir las cosas simples de la vida: su gata durmiendo en su regazo, el sol entrando por la ventana… También le gusta mucho el autorretrato. Es curioso, Nare comparte conmigo la preferencia de estar detrás de la cámara, pero dice que con los autorretratos es distinto: «Puedo controlar todo, si sale mal, puedo hacerlo de nuevo y no hay nadie alrededor».

—Pero, sobre todo —agrega—, el autorretrato es una forma de capturarte a vos mismo durante un tiempo, o sea en un momento determinado de tu vida, en una determinada situación. Una linda forma de describirte. Veo los de hace dos, tres, cinco años y digo: OK, yo estaba en este momento de mi vida y esa es una foto que lo refleja.

Clones

¿Ahora, cuál es el momento de su vida? Nare llegó en junio del 2021 a San Martín de los Ande, acompañada por Luciano (ambos comparten esta pasión por la fotografía). Y este año lanzó sus talleres de fotografía en la Biblioteca Popular 9 de Julio.

—¿Cómo ves a la gente que se acerca a tus cursos? ¿Ya tienen alguna noción o están en Pampa y la vía y no tienen ni idea?

—Son distintos: hay gente que no tiene ni idea y le regalaron una cámara, o a quienes le interesa el tema y no tienen cámara.

—Y se acercarían para  ver si realmente les gusta, ¿no?

—Claro, como que no quieren invertir en algo sin saber qué es. Es más, creo que con la pandemia mucha gente se sumó a hacer otra cosa para salir un poquito o porque tenían más tiempo libre. Entonces, hay gente que no tiene ni idea y te dicen: yo no sé ni cómo prenderla. «Tranqui —les digo—, te voy a enseñar hasta cómo agarrar la cámara». No hace falta que sepan nada de entrada.

—¿Cómo es la dinámica de tus talleres?

—La primera clase les pregunto qué tipo de fotos les gustan y qué es lo que quieren hacer. Busco siempre darles tips relacionados a eso que les gusta. Obviamente, en ese sentido, intento hacerlo personalizado. La mayoría quiere fotografiar el día a día, la naturaleza, la familia. En ese sentido van aprendiendo y van subiendo las expectativas. Esa es otra cosa de la que hablamos mucho: el tema de que manejen la frustración.

—¿La frustración?

—Esto de que al principio la cámara es un poco hostil. O sea, cuando agarras el modo manual por primera vez te sale la foto blanca o muy movida.

—Claro, en realidad hay que entrenar dos cosas: por un lado, el uso de máquina (que tiene mil quinientas funciones y, si no sabes, perdiste) y, por otro, es entrenar el ojo, ¿no?

—Tal cual, las dos cosas van de la mano. Son distintas pero complementarias. Justo hablaba ayer en una clase de esto: el hecho de que primero aprendemos a usar la cámara (los parámetros, la exposición, aprender a manejar la luz, etc.) y una vez que hicieron una foto correcta hay que ir a la parte artística, o sea, hacer que la foto transmita lo que vos realmente querés que transmita.

—Ese es el desafío. Cuando hice el curso de fotografía (allá hace tiempo), el profesor nos dijo que la foto era una copia de la realidad. Pero vos estás diciendo algo distinto… Como que la foto correcta sí, es una copia de la realidad, pero…

—Una foto correcta, yo le llamo «la foto OK». Está correcta, pero podés dar mucho más cuando aprendes a dirigir la mirada del espectador hacia tu objeto (o sujeto) principio, gracias a la composición. Y eso es como decías vos, entrenar el ojo.

—Claro.

—Una alumna me dijo, una vez, que va por la vida y no ve paisajes, ve fotos. Y eso pasa porque ya no miras las cosas de la misma manera. Hay una frase re linda (la voy a parafrasear) que dice algo así como: la cámara es un instrumento que enseña a la gente a ver sin cámara. Y está buenísimo porque empezás a apreciar lo que tenés alrededor, aunque no saques la foto.

—Sí, muchas veces me pasa (y sobretodo en este lugar) que veo algo y sé que, si tuviera el instrumento y los conocimientos, podría ser una foto increíble.

—Es sacar la foto sin cámara, sí. Y estoy de acuerdo porque eso hace que después, entrenando el ojo, saques una mejor foto. Es esto que te decía antes: calidad antes que cantidad. Capaz que si vos no tenés ese ojo entrenado de pensar la composición, el ángulo, desde dónde la vas a sacar, qué elementos entran o cuáles quedan por fuera del encuadre, podés sacas un montón y, quizás, ninguna termina convenciéndote.

—¡Sí! También me pasa que estoy en un lugar y pienso: ¡uy!, esto es para una foto. Pero sé que, si saco el celular, no va a salir. 

—Me parece que, más allá de que hagas la foto y tengas el recuerdo, es importante esto de parar un toque, apreciar y decir ¡qué lindo lo que estoy viendo!  Aunque la foto nunca se haga; en tu cabeza, sí.

Nare también da cursos de fotografía con el celular porque hay mucha gente que no tiene la intención de comprarse una cámara (o la necesidad), pero sí le gusta fotografiar a su alrededor y quieren aprender para hacerlo mejor. Por ejemplo, nos contó de señoras que le dicen que les gustaría sacarles fotos a sus nietos, peros «sacarles buenas fotos».

—Y no necesitas una cámara para eso. La ventaja con el celular es que lo tenés todo el día con vos. Entonces, no te perdés la oportunidad de hacer una buena foto por no tener el equipo. No sé..., me parece copado ir capturando lo que te llame la atención.

—Dentro de lo que es el taller que das, ¿también enseñas lo que es la parte de edición? Vos nos contabas que sacas las fotos y después te sentás y te tomas el tiempo de editarlas, de curar un poco.

—Sí. Tengo tres niveles de fotografía, los tres duran tres meses. En todos empezamos a ver las fotos, después los géneros y ya desde el final del nivel uno, editamos. Básicamente enseño todo lo que sé, no me gusta guardarme nada. Creo que la foto es un proceso: pensarla, aprender a usar la cámara, hacerla y después, terminarla con la edición. A mí me gusta mucho esta parte porque hace que mis fotos se vean como yo quiero que se vean. Creo que la edición es una forma de mostrar también tu estilo. Siempre digo esto: si vamos tres a un lugar, vamos a ver tres cosas distintas: es nuestro recorte de la realidad y eso incluye también la edición.

—La visión artística de cada uno.

—Tal cual.

Feli 2

—Y hablando de la visión artística, ¿quiénes dirías que son tus referentes, esas personas que te inspiran?

—Tengo fotógrafos que me gustan mucho su trabajo porque es similar a lo que a mí me gusta. Después, hay otros que me inspiran por otras cosas. Me gusta mucho mirar documentales de fotografía así no tengan nada que ver con lo que yo hago, pero que está re bueno ver el proceso creativo.

—Por ejemplo, uno que nos recomiendes.

—Hay un documental de fotografía callejera que está bueno porque muestra como distintas personas tienen su estilo y cada uno ve en la calle algo diferente ¡y eso me encanta! En ese sentido me gusta mucho Vivian Maier.

Después, Henri Cartier Bresson, es raro porque, de las fotos callejera, me gusta mucho por su espontaneidad, pero no es un tipo de foto que yo haga. Él es uno de los mejores fotógrafos.

Como fotógrafa de retratos me encanta Annie Leibovitz que colabora para la revista Rolling Stone.

—¿Y qué es lo que te gusta de ella?

—Me gusta mucho cómo logra capturar… no voy a decir la esencia de las personas porque medio que es un montón, pero sí como que logra capturar algo distinto. Hay una expresión o algo que quizás en otros fotógrafos no está. Justamente, lo que más me atrapó es su forma de ver la vida.

Hay otra fotógrafa que es de Madrid (@beatriztormenta). Me gusta la sensibilidad con la que capta alguna escena; cómo logra la belleza en algo tan simple. Obviamente estoy dejando miles por fuera.

—¿Y de Argentina?

—Hay un fotógrafo con el que hice un workshop el año pasado y aprendí un montón. Adolfo Rosenfeld. Es fotógrafo de retrato y aprendí mucho sobre cómo no buscar tanto la foto en pose. Él habla de otra cosa, de que se vaya dando...

—Sí, más natural digamos. 

—Más natural y cómo encontrar que la persona se guste en la foto. Parece que está capturando la esencia de la persona, aunque no se trata tanto de eso sino de dedicarle un tiempo a la persona, es como una conversación

El encuentro y nuestra conversación duró mucho más, nos costó cortar, sobre el final, empezaron a fluir ideas para combinar la literatura y la fotografía..., y es que así pasa en La Palestra, abundan las sinapsis culturales. Seguramente no sea este nuestro último encuentro… Pero por el momento los dejamos acá: con la idea flotando de que, en fotografía, lo que también se revela es nuestro mundo interior.

Para terminar, y para conocerla un poco más, les compartimos las respuesta de Nare al cuestionario de La Palestra.

CUESTIONARIO LA PALESTRA

El juego es sencillo, pasamos seis preguntas de las que se tienen que elegir solo cinco para contestar.

Existe una única regla: cada pregunta debe estar respondida en una o dos oraciones.

El desafío: el poder de síntesis.   

¿Cómo describirías al Destino?

Creo que lo vamos construyendo día a día; cada persona que nos cruzamos y cada decisión que tomamos nos llevan adonde estamos. Por eso intento constantemente ser consciente de lo que quiero y qué acciones tengo que llevar a cabo para conseguirlo. 

¿Cuál es la perdición de la humanidad?

La falta de empatía hacia otras personas (sobre todo a las mujeres) y hacia los animales. 

¿Quién o qué es Dios?

Dios es mi perra Inca, sin dudas. Es un cliché decir esto, pero me hace ser mejor persona. 

¿Qué es fotografiar para vos?

Para mí es aprender a mirar con otros ojos. Plasmar lo que veo en una foto es la forma de compartir con el resto mi visión de las cosas.

¿Qué es el arte en tu vida?

Es lo que le aporta belleza a todo. Para mí el arte está en todos lados si nos tomamos el tiempo de contemplarlo. En la luz entrando por la ventana, los árboles en otoño, un gato durmiendo al sol. No es necesario fotografiarlo para poder apreciarlo. 

DOCUMENTALES RECOMENDADOS

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Annie Leibovitz

La vida detrás del lente

Narra la forma en cómo la protagonista atraviesa las situaciones de su vida con la cámara en la mano. Situaciones lindas, situaciones duras y cómo, siempre, la fotografía forma parte de su vida.

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Vivian Maier

Finding Vivian Maier

Trata sobre esta fotógrafa callejera de retrato. Vivian era niñera y salía todos los días con los niños y sus máquina a pasear por la ciudad. Fue descubierta por un joven cuando adquirió, en una subasta, un depósitos cerrado con todo lo que tenía guardado dentro. Ahí encontró mil rollos de ella sin revelar y empezó a digitalizarlos.